Y de pronto..
Y de pronto..
De pronto desaparece tu cara de los rayos de sol.
Es como si el mundo hubiera seguido y vos te hubieras quedado en un momento.
En ese momento, en ese recuerdo.
Ese en el cual fuimos tanto, fuimos todo.
Y no había necesidad de soltar, de parar.. de pensar. Solo fluir.
Y de pronto.. es como si todo se hubiera nublado.
Tu mirada entre los rayos del sol que entraban por la ventana desaparecen,
pero hace tanto que se fueron, hace tanto que intentas mantener ese recuerdo vivo.. Por qué?
Y de pronto, esa presión en el pecho de angustia se vuelve cada vez más fuerte.
Y tenes que enfrentar el hecho, de que no esté más. De que no estés más.
De que no me mires más, me ames más, me beses más.
El tan maravilloso duelo. Tu duelo. Mi duelo.
El duelo de nuestras almas que pensé que eran una.
El duelo de nuestro amor que pensé era inmenso.
El duelo de dejar de compartir mi vida con vos.
Dejar de querer contarte algo ni bien me sucede,
dejar de buscar tu risa cuando todos ríen.
El duelo de soltarte, dejarte ir, parar de fluir,
borrar ese recuerdo, olvidarme de que fuimos uno..
de que nuestro corazón encontraba un mismo latir
y nuestra piel un mismo sentir.
Olvidarme de vos. De mi. De nosotros.
Y de pronto, todo se volvió negro.
Tu imagen se fue, tu mirada también.
La música no encontró lugar en tu risa.
Nos fuimos alejando lentamente como en una película,
rebobinando en cámara lenta, soltando cada parte..
Y de pronto no estás. Ni vos, ni yo.
Y de pronto no fuimos, lo que creímos ser.
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